Almoraima, Revista de Estudios Campogibraltareños - 45 en octubre de 2016. Vuelta a los orígenes.

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Almoraima estuvo apareciendo fielmente a su cita con los lectores en vólumenes, con periodicidad semestral, desde el nº 0 de diciembre de 1988 hasta la primavera de 2009, última edición en papel correspondientes al volumen 38. Diferentes circunstancias negativas, reunidas en torno a los problemas de financiación que afectaron a todas las instituciones públicas por la crisis económica padecida por nuestro país, nos llevaron a reinventar el proyecto para garantizar la pervivencia de la revista. Comenzó entonces la edición digital de la misma, versión que, paulatinamente, fue ampliándose a los 38 volúmenes anteriores. Este proceso de reconversión ha requerido un notable esfuerzo por parte del personal administrativo del Instituto de Estudios Campogibraltareños, entidad editora de Almoraima, así como de los miembros académicos ligados a la misma. En paralelo se ha desarrollado el proceso de indexación de la revista, que pretende lograr su incorporación a los repertorios documentales más prestigioso del mundo de las ediciones académicas. La presentación ahora de un nuevo volumen de Almoraima, en su doble versión en papel y digital, supone una circunstancia a celebrar por variadas razones, entre las que el empeño por lograr que pudiera llevarse a cabo por parte del Presidente del IECG, Luis Ángel Fernández, es una de las destacables. Asimismo, porque supone la finalización de un arduo trabajo de han desarrollado diversas personas para que toda la edición de la misma se realice en el Instituto, incluyendo su maquetación para la imprenta. Aquí destacan Jesús Herrera Lobato y Maribel Díaz, con el apoyo inapreciable de Rafael García Valdivia y Álvaro López Franco, así como el del personal del departamento de informática de Arcgisa y el Consejo de Redacción de la revista. Gráficas Roca ha aportado profesionalidad y eficiencia para que Almoraima 45 estuviese puntual para su presentación pública. La reaparición en papel, que deseamos tenga la vocación de continuidad que augura nuestro Presidente, no es sino la constatación de la vitalidad del IECG en estos momentos, con la más afortunada coordinación funcional de sus ámbitos académico, político y técnico, lo que hacía muchos años que no se disfrutaba. Los efectos de todo este proceso se comprueban en que la revista recupera ya su cadencia de aparición habitual, en los dos formatos de papel y digital, inserta en la programación anual de celebración de dos jornadas de estudios de diferentes especialidades, mientras que se acarician otros interesantes proyectos que han de ver la luz próximamente. Es quizás, la mejor manera de conmemorar los 25 años del IECG que se cumplen este año. A. Sáez Director